M E N O P A U S I A

Las dietas deben ser individualizadas y adecuadas a las características de cada persona, en este caso no es una enfermedad a la que nos enfrentamos pero si es un cambio de gran importancia en la vida de las mujeres.

Tenemos pruebas sólidas que indican que tomar más legumbres ( y en general más alimentos de origen vegetal ) mejoran el estilo de vida o “díaita” (término griego que hace referencia a los hábitos de vida). Hay algo más que conviene hacer, y es alejarse del sedentarismo, tabaquismo y  alcoholismo, para impulsar de forma clara la calidad de vida. Ya sea antes, durante o después de la menopausia.

La menopausia hace referencia al final de la menstruación, que ocurre, en general, entre los 45 y los 55 años de edad, aunque también puede presentarse tanto a los 40 como a los 60 años. Se considera que esta etapa se ha completado cuando una mujer lleva 12 meses consecutivos sin tener el periodo. Debido a los cambios hormonales que se producen en esta etapa, algunas mujeres presentan ciertos síntomas. Los más relacionados con la menopausia son los sudores nocturnos, la sequedad vaginal o los sofocos. Estos últimos, muy comunes, suelen durar entre 2 y 3 años, pero también pueden persistir durante 10 años, por lo que conviene informar a las mujeres de que es algo que puede ocurrir.  No está claro si otros síntomas, como la incontinencia urinaria, el cansancio o los cambios de humor, tienen relación con la menopausia.

El tratamiento de esta sintomatología, más en concreto la cuestión de los sofocos, tiene diversas vertientes terapéuticas. Una de ellas, y enmarcada en la denominada medicina complementaria, es el uso de los Fitoestrógenos (compuestos de naturaleza vegetal y no esteroideos similares a algunas hormonas estrogénicas humanas) presentes es una amplia variedad de plantas y que se pueden consumir, bien como alimento tal cual o como suplemento. En particular y para los fines que se persiguen esos fitoestrógenos se suelen encontrar en la soja, la alfalfa y el denominado trébol rojo (una leguminosa con un especial uso forrajero).

Hay estudios parecen indicar que una dosis de 54mg de isoflavonas pueden reducir tanto la frecuencia (un 20,6%) y la gravedad de los sofocos en mujeres postmenopáusicas. Es el resultado de este meta-análisis que compara suplementación frente a placebo.

Otras investigaciones recientes apuntan que una manera de controlar esos sofocos nocturnos radica en la composición de la dieta. Esto significa que habría que observar cierta precaución con los alimentos picantes así como con el consumo de cafeína, alcohol y tabaco.

Como podemos observar el mundo de la nutrición está en constante evolución. Los últimos meta-análisis publicados muestran resultados positivos en el consumo de soja y las isoflavonas de este vegetal, sobre todo en la reducción del cáncer de estómago, reducción de factores de riesgo cardiovascular (colesterol LDL, hipertensión…) y ligeros efectos en la menopausia.

No existen pruebas concluyentes que garanticen que la suplementación con fitoestrógenos reduzcan de forma eficaz los síntomas típicos de la menopausia ya que es muy complicado atribuir a un alimento o a una sola sustancia propiedades tan complejas y drásticas como “prevención de cáncer” o reducción de marcadores biológicos en nuestro cuerpo que dependen de tantas variables.

Gracias por leer…

 

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